Noticia

La ruta de los pájaros

Para cerrar las Jornadas de este año, ¡qué propuesta mejor que dar un paseo! Una nueva ruta por Tierra Seca llena de encanto. La hemos llamado ”La ruta de los pájaros”. Idéntica en longitud a la “Ruta de la Esperanza”, 12 kilómetros. Pero diferente _ cruza por los pueblos, en vez de cruzar los montes _ y es tranquila y suave, casi de bajada. Arranca en la parte alta de El Valle y sube por Las Linares, que son las huertas, y cogemos el camino del monte. La subida es pronunciada, pero corta y estába repleto de jaras en flor. Las vistas de toda Tierra Seca son impresionantes, con la nieve todavía en el repetidor y al fondo, en Los Ancares. Luego la pista llega hasta el monte de Rozuelo, allí donde se cruza con el camino de la cantera. Si tiras para arriba te metes en la explotación, no hay señales, ni vallas de protección. ¡Como los indios!

Sin embargo, nuestra ruta continúa hacia abajo y se cruza Rozuelo de nuevo por las huertas. Por la carretera de la reguera se sigue hacia Los Cardales por un camino asfaltado, que pocos conocen y apenas nadie usa. Desde ahí, se ven los prados de La Veiga, en esta época bien repletos de hierba, a un mes de segarse. Tras un kilómetro, tiramos por un camino a la derecha por las rebollas, hacia La Cerra, para salir al pueblo de “Perros” (Villaviciosa de San Miguel, el único pueblo con mote). Y lo cruzamos bajando por la plaza hacia San Juan y cogiendo el camino de la era, hacia Los Sardones.

A unos kilómetros aparece a la derecha una gran caseta de cazadores, dotada de una chimenea post-industrial construída con enormes barriles de lata oxidados. Una muestra de reutilización loable, lo digo sin ironía. Dentro, Mariano ya estaba haciendo lumbre para las brasas en unas parrillas increíbles y con la mesa puesta para 50 personas.

Seguimos nuetro camino siguiendo la reguera, llena de sombra a la vista de nuevas plantaciones de cerezos, chopos, robles y pinos. Y nos detuvimos en un cruce de los caminos de la concentración, a la vista de los pueblos de Tedejo, El Valle y los tejados cercanos de Santibañez.

Tras regresar a la caseta de los cazadores nos pusimos tibios de carne: nada vegetal, pero el gusto del chorizo berciano, la panceta y el churrasco hubieran hecho convertirse en carnívora a la diosa de la huerta.

MIRA LAS FOTOS DE LA MARCHA EN LA FOTOTECA

Archivado en: General, Jornadas

Deja tu comentario